PAREDES BLANCAS
Envió con agrado este poema que escribí el pasado domingo en el tercer piso de una de sus facultades. Siempre e creído que las paredes de las universidades publicas, (así, suene cliché) deben estar, vivas, pintadas, grafitiadas, y no como muertas paredes blancas. La Universidad Nacional, la UPN y la UD (como ustedes saben) por ejemplo ya entraron en esa dinámica constante de pintarla de gris tan pronto como se rayan. Parecen escuadrones de búsqueda a la caza del que quiera expresarse, por ello, aportó desde la orilla contestataria de la poesía un homenaje a las paredes de la Universidad del Tolima, que me acogieron en sus corredores con agrado y con la esperanza fraterna de que se pueda publicar el su periódico el Salmón.
Con agradecimiento, y un abrazo milenario;
Augusto Tyuasuza Malaver,
A los 19 días del mes de Septiembre Blanco, Año 514 del Oprobio. Año 5514 andino.
UNIVERSIDAD DE PAREDES BLANCAS
Algunas paredes de frio
Me recuerdan algunos seres que penan por el mundo
Con mochila, gorro o sombra
Doncellas de luz, caballeros de peri patéticas letricas, infantes de oprobio o psiquiátrico.
Que andan de café en café
Bar en bar
Robando la incauta pasión del que quiere liberarse
Absorbiendo sedientos la mente
Como fresa sin anestesia.
Que graban “algunas frases de memoria”
Desamparados seres en una noche de yerba bajo el agua
Tarde blanda, triste cama.
Tu, que no conociste la certera caricia de un hombre
Que dejaste que se posaran las moscas en vez de los besos
Tú, casta, limpia, blanca, inocua.
Tienes solo manchas de tiempo,
Ciertos rayones de cabalgante sexo
Grietas adoquinadas por la palma del que pasa sin quererte
Y por blanca te sientes luna, por pared te sientes edificio,
Por ladrillo te sientes familia
Por universitaria te sientes maestra.
Derrúmbate, decostruyete.
Pareciese, que te faltan años
No me hables, no me toques, deja la envidia de mis muros tallados por el sol, las letras y la hierba.
Deja mis grafitis de rebeldía, dignidad u oprobio
Deja mis poros derramando la sabia seminal de erectos corazones de lujuria.
Deja la suciedad ulcerada de letras por la experiencia.
Pared de luz, prefiero ser sombra
La luz, la veo en los ojos del que me agrede con ternura
Con la impávida certeza de un verso,
Con su palma de pintura, con su mirada de habitante clandestino.
Te faltan más manchas, más letras, mas grosera presencia, más estirpe de piedra milenaria.
Trasciende, la magia esta en las cavernas.
Y por si no lo sabias
El cielo esta lleno de grafitis. Y la luna hecha de cráteres.
Y si algún día ese hombre o mujer te tatúa siquiera la estrella del che,
No le preguntes como murió.
Léeme y después -sí quieres-