CAMINOS Y VIBRACIONES...
En ocasiones la vida nos muestra diversos caminos, que se ramifican ante el universo circundante, como corrientes nerviosas, sus ramas se tejen con la marea del
tiempo, fluyen, y se arremolinan en un danzar de finas hilazas cósmicas, te recubren la mente con su danzante sabiduría figurativa y pasan por tus ojos como luciérnagas al borde del apareamiento,
ante tanta belleza natural, te pierdes, sus caminos intrincados toman formas tan irregulares a nuestros sentidos que es fácil perderse.
La razón se ciñe a uno de esos caminos para hallar su norte, pero tarde que temprano la pasión solitaria del espíritu te arranca de sus suelos.
Acusamos a la energía cósmica circundante de no abrirnos el camino correcto, pero siempre estuvo allí, tus huellas percibieron el romance apretado del tiempo,
mientras crees que el mundo fluye contigo, la levedad del cuerpo solo y quieto vio pasar esos tejidos bajo tus pies de luz.
Luego de la euforia de los sentidos, la razón incauta busca respuestas, solo quedan atrás el fuerte ego que te oprime. Con la dulzura del viento respira tu sangre
de campana y tu sonrisa de luna se expande a otros cielos, cuando despegas las huellas de la razón, fluye la madre tierra con prisa y la vergüenza huye ante las ondas multicolores del deseo y la
dulzura. Con esa dulzura que inspira lo sagrado y que como un orgasmo late ondeante ante los misteriosos caminos de la selva.
De tu vientre emana un flujo y reflujo de colores irisantes, y al poco tiempo la energía acumulada se expande solitaria y sin prisa. Chocan los colores de tu rostro
con las guerreras danzas del que este a tu lado, y el panorama nocturnal se vuelve una sinfonía de sonidos que los sientes poro a poro, beso a beso, rostro a rostro. Al abrir los ojos reconoces
al otro y en ese camino a la otredad te encuentras con el que escogió entre tantos otros caminos, la dulzura de ese nuevo amanecer, la delicadeza de ese inerme tiempo, en sincronía natural con
ese instante quieto.
Gracias por estar justo, esa mañana, compañera de búsqueda. Sigue vibrando con tu cosmos, con tu sol, con la irascible ternura que tienes por sonrisa, con esa
fuerte presencia de mujer guerrera que tienes por voz, con esa impávida frescura que soslaya la vista, como enteogena hierba de amor y luz.
No es casualidad que te hayan sellado con tu nombre.
Y que cumplas los ciclos vibrantes que quieras.